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sábado, 8 de octubre de 2011

Por eso regresé

Cada vez que despertaba, notaba que cada día se diluía en un mar de realidades, y que un remordimiento navegaba entre esas olas de verdades solamente con el ánimo de llegar al nacarado reflejo de los sueños.

Cada vez que despertaba, sentía que algo tiraba de mi voluntad presentándome la parte más real de mis circunstancias, y que solamente la música hacía una pequeña hendidura en esa coraza, y lograba que un pensamiento la traspasase para evocar letras.

Cada vez que despertaba, echaba de menos tantos poemas, tantas rimas, a tantos de vosotros…

Cada vez que soñaba, lo hacía con un patio del sur lleno de flores y su aroma que colmaba mi alma cuando leía sus letras, patio repleto de sentimientos queriendo explotar de alguna forma, blancas paredes que encierran el reflejo de esas pasiones contenidas, un deseo por cada estrella, miles de deseos atrapados en un tiempo sin movimiento para que no se echen a perder, para cumplirse en el siguiente segundo de ilusiones.

Cada vez que soñaba, lo hacía con playas de suspiros a 9110 kilómetros de aquí, al otro lado del mundo, que acariciaban mis pies cuando leía sus letras, a cada paso un torbellino de palabras que no entendía como podían expresar de forma tan exacta lo que alguna vez yo había sentido, miméticos corazones en un océano de distancias, rimas medidas en palpitaciones con cálidas caricias en sus palabras y con frías nadas en el silencio que queda entre sus líneas, silencio roto únicamente por el dulce eco de sus suspiros.

Cada vez que soñaba, lo hacía con el humo que se colaba por cada poro de mi piel cuando leía sus letras, esa nicotina que fluía por mis venas nublando mi mente haciendo que nada más existiera, solamente letras de vaho gris danzando a cámara lenta frente a mis ojos, como si el tiempo no tuviera relojes para crecer.

Cada vez que soñaba, lo hacía con las flores que nacían su corazón cada vez que leía sus letras, con su espíritu calmado después de una tormenta del que brotaban poemas, haikus, baladas que te atrapaban el alma para limpiarla de materialidades, y ataviarla con las gotas de fresco rocío de sus palabras y su dulce aliento de ninfa de los bosques.

Cada vez que soñaba, lo hacía con tantas cosas…
Lo hacía con esos tintineos mágicos de una luciérnaga enamorada.
Lo hacía con cerrar los ojos y hacer el amor solamente con las letras, con sentir esas sensaciones.
Lo hacía con exprimir uno a uno los versos, para sentir algo más que palabras.
Lo hacía con deshojar ese laurel de realidades, con girar esa rueda de verdades con radios de deseos.
Lo hacía con esa montaña de nacaradas letras, todas con esencia.
Lo hacía con el suspiro de un ángel convertido en paloma.
Lo hacía con esos cuadros que te gritan, que te acunan, que te sonríen, que te lloran, que te llevan a volar entre las estrellas.
Lo hacía con esas fotografías de otra vida, de otros tiempos, de otras realidades, de casas, de montañas, de calles, de madreselvas.
Lo hacía con el hermoso y placentero espacio que hay entre la poesía y la prosa.

Por eso regresé, porque cada vez que soñaba lo hacía con todas esas letras.
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If You want me (Marketa Irglova)

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sábado, 1 de octubre de 2011

Por eso me fui

Cada vez que soñaba, veía esa cegadora y seductora luz al final del túnel, llamándome, como la meta mil veces deseada, mil veces esperada, como esa verdad que es principio y fin, irrenunciable, inevitable.
Y a cada pequeño paso mi alma se ataba más a ese final, a ese destino inigualable.

Cada vez que soñaba, las paredes de ese túnel sonaban a aspiraciones, inspiraciones, ansias, esperanzas, utopías, ilusiones.

Cada vez que soñaba, tus caricias llenaban mis egos de dulces estremecimientos, tus besos colmaban mis fantasías de púrpuras aureolas, tu brillo vestía mis anhelos de encantadoras sedas.

Cada vez que despertaba, solamente quería soñar.

Cada vez que despertaba, renegaba de este mundo que creía ajeno, en donde no existían dulces escalofríos de caricias, ni rojos resplandores de besos, ni tu brillo tamizado de insinuantes transparencias vestía mis verdades.

Cada vez que despertaba, me sentía más lejos de lo real, de lo cierto, de lo tangible, de esa cruel exactitud milimétrica de lo cotidiano.

Por eso me fui, para reposar sueños, para calmar deseos, para deshacer vanidades, para marcarme como límite esa amarga línea de realidad que nos rodea a cada uno, y saberme soñador de únicamente sueños, superviviente de realidades.

Me fui para que mis alucinaciones no me atormentaran, para que mis sueños no se convirtieran en algo que, aunque me pareciera certeza, no hubiera sido más que fantasía.

Me fui para, en cada despertar, volver a ser vulgarmente real.
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Nocturne (Secret Garden)

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Muchas gracias a todos por haberme esperado.
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miércoles, 24 de noviembre de 2010

Solamente me pregunto

Tantas veces me he preguntado si un pequeño latido, triste, abatido, puede volar y convertirse en suspiro para velar sueños en almohada nacarada. Y que lance dados de posibilidades pretéritas, llore presentes y acaricie futuros que se desvanecen antes siquiera de volverlos a nombrar.

Tantas veces me he preguntado cuanto puede durar un sueño, cuanto puede estirarse, plegarse, encogerse, desvanecerse, recuperarse con cada murmullo, con cada palabra, con cada rima.
Cuantos puntos suspensivos aguantará cada mañana para continuar cada noche.

Me mantengo aferrado al hilo de sueños que nos une, lleno de besos, de quimeras, tan delicado, tan frágil, tan etéreo, en donde los extremos se pierden en la negrura opaca de un mundo en donde nunca amanece.
Sigo prendido en un extremo del universo, separado del paraíso por cerradas tormentas, por la oscura sensación de la nada, sin poder ver más allá, pero intuyendo que en el otro extremo hay amaneceres interminables.
Aquí, noches oscuras o noches con lunas, no hay más opciones, sin elección, sin expectativas.

Cuando la alternativa al frío es el tenue reflejo de tu llama que llega a alcanzar esas lunas, esa pequeña esperanza, ese ínfimo halo, resplandece como un faro que guarda en su luz miles de repuestas a una sola pregunta.

Solamente me pregunto si un triste latido puede convertirse en vibrante frecuencia que se abra camino por ese hilo de besos que nos une para, solamente, ser un sueño casi interminable.

All i want (Susie Suh)

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Nota: No pude encontrar la canción con la traducción, por lo que os la dejo como comentario.
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martes, 31 de agosto de 2010

Cuando sigo tu destello

Cierro mis ojos y sueño que el tiempo detengo
no queriendo pararte, sino retener el reflejo
de ese cuadro mágico y cálido de tu cuerpo,
mi quimera, mi perdición, mi amado destierro.

Pues cuando mis ojos abro a mi pequeño universo
mi cálido aliento se torna helado y ceniciento,
mi sonrisa se esconde, corre, huye, ya no es gesto,
se extingue mi soplo, se pierde en mi desconsuelo.

La muerte espera en días sin luces, noches sin sueños,
agazapada en las sombras y en los divanes viejos
que en mi mente guardan lúgubres y vacíos recuerdos,
llenos de retratos y cuadros tristes con lienzos negros.

La muerte acecha en cotidianidades sin sosiego,
en mi mundo, en mi desorden, en mi desconcierto,
en mil bailes sin vernos, sin tocarnos, sin olernos,
en firmamentos sin estrellas, en una tierra sin cielo.

Mi mortalidad termina cuando sigo tu destello
y, en sueños, convierto mi alma a tu religión y misterio,
apóstol soy, lector de tu piel, tus ojos mi evangelio,
himno inacabado de plegarias en tus labios, en tu pelo.

Comptine d'un autre ete (Yann Tiersen)

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domingo, 1 de agosto de 2010

Retroceder en el tiempo

Pensé en parar el tiempo.
Pensé en quedarme totalmente inmóvil, sin aliento, fijo en un único pensamiento.
Pensé en ese insostenible momento como el punto de partida de un viaje de retorno al momento exacto de la encrucijada, al instante en el que se forjó mi presente.

Y pensé en invertir el tiempo, en desvivir todo lo que mi cuerpo había sobrevivido, en dejar de sentir todo lo que mi mente había sentido.

Y empecé a descaminar.

Y comencé a desandar situaciones, y la expiración llegaba antes que la inspiración, el sueño llegaba antes que el cansancio, la comida antes que el hambre.

Y las amarguras llegaban antes que las alegrías, y esas lágrimas que hendieron mi rostro retornaron a mi ser con el único propósito de ser agua.

Y los besos que un día di retornaron a mis labios, y los fui guardando para regalarlos en mi nueva venida.
Y las caricias que de mis manos se escaparon, retornaron a mis dedos para des-sentir ese cosquilleo en el alma.

Y reviví momentos que tenía olvidados para justo después volverlos a olvidar porque no habían pasado todavía.
Y desamé con toda el alma, y deshice el amor con todo mi ser.

Y llegué a mi punto de partida, ese que fijé como final y como comienzo, ese desde el que todo se desencadenó sin apenas saber por qué, sin tener conciencia del resultado.

Y cerré los ojos para pensar si todo lo que había vivido necesitaba volverlo a vivir, si todos los besos que di los quería volver a dar, todos las caricias que di las quería volver a sentir, o si mi corazón necesitaba de ti, si mi corazón necesitaba borrar todo esos momentos y dejarlos en blanco hasta llegar a ti.

Cerré los ojos para pensar si mi corazón necesitaba hibernar de sentimientos hasta que te encontrara desde ese punto de partida con todos los besos y caricias guardados solamente para ti.

Summer 78 (Yann Tiersen)

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martes, 8 de junio de 2010

Escalando por ti

Montaña de encantos sin fin, en donde la más dura escalada se desea perpetua.
Música de susurros se desliza en su interminable recorrido, y tiñe de apacible luz cada uno de los sentimientos que pulsan mi ser cada vez que mi mortalidad osa dar un paso más sobre tu eternidad.

La suavidad de tu sonrisa contiene la extenuación del ascenso, la fatiga se torna admiración, hasta la muerte se volvería bella si al final del túnel esa sublime pincelada fuera la recompensa.

Absortos están mis ojos en toda la perfección que les rodea.
Esa beldad serena que contiene tus emociones floreciendo por allí, tus anhelos brotando por allá.
Exquisitos obsequios encapsulados en ese delicioso lenguaje que inventas cada vez que susurras historias.

Puedo ver tu edén escondido, ese que ocultas entre palabras etéreas, entre delicadas frases, en las tenues líneas caligráficas de tus gestos, de tus suspiros. Ese paraíso de suavidades encerrado en el espacio que existe en las trincheras de tus versos.

Se que puedo acariciar las paredes de tu hermosura, y así rozar el cielo dentro de tu inmensidad, mas no quiero romper el embrujo de este sueño que supone la ascensión por tus ternuras.

Y si algún día tuviera el desafortunado propósito de querer desandar esta subida para retornar de nuevo al abismo, abre tus ojos para que pueda ver su esplendor de guía, y sean el faro que lleve a mi locura al lugar donde tu alma anida.

Secret Garden (Bruce Springsteen)

(siento que no esté traducida)
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martes, 18 de mayo de 2010

Dibujando mariposas

A veces pienso cuantas vidas se entrelazan en cada uno de nosotros.
Y si en un imperceptible instante he cambiado, o podría haber cambiado, ese devenir de alguien sin saberlo, o sin quererlo saber.

En ese instante cierro los ojos, arrodillo mi alma en acto de perdón, y dibujo…

Levanto mi mano, y con esa lentitud que se otorga a las cosas delicadas, dibujo mariposas en el aire.
Cada una lleva en sutil contorno un pensamiento, una nota, un olor, un color.
Y voy dibujando perezosas espirales infinitas, blandos caminos llenos de oscilaciones que son el comienzo de su aleteo.

Y con un soplo, las impulso a seguir un poco más allá de esa senda prevista.
Y observo desde mi ventana su fluir por verdes y deslumbrantes campos, repletos de terciopelos de caricias, de juncos de abrazos, de ternuras en flor, de pétalos de besos, y en cada una de las flores en las que se posan dejan su impronta.
Y esa sutil estela de plateado rocío cubre sus pétalos, sus hojas, convirtiéndose en suaves susurros que se filtran por sus tallos para alimentar sus almas.

Y cuando apenas mi vista llega a percibirlas, deshacen su vuelo para volver a la mano dueña de su existencia.
Es como si no quisieran salir más allá de la mental burbuja que engloba todo mi mundo.

Y las susurré con dulzura su libertad, para no saber cuando, donde, ni en que rosa, sus alas y su corazón, por fin, reposan.

Y contemplé su despedida con afligida sonrisa, esa que enfrenta sentimientos, esa que es simultáneamente un sí y un no, sabiendo que la leve música de su aleteo suspirará canciones de amor en donde se pose.

Me pregunto si, esos pétalos, esas ramas, esos juncos, recordarán que un día una mariposa de sueños, por un instante, besó su corazón.

Memories of green (Vangelis) [Banda Sonora de Blade Runner]

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jueves, 13 de mayo de 2010

Tus escritos

Tiernas noches, suaves días,
es el pago de tu compañía,
soplo lejano que nos envía
los textos de tu escribanía.

Los guardas ordenados por fechas,
esencia de gotas de sentimientos
escondidos entre sus líneas rectas
y en el sortilegio de tus deseos.

Invariable título repetido,
de amores y de sus cadenas,
esclavitud fría si te has ido,
si tocas mi pecho dulce condena.

Palabras escritas que encadenan
otoños tristes, blandas primaveras,
grilletes de emociones perdidas,
collares de pasiones siempre nuevas.

Entre los barrotes de mi oscuridad
quiero ver, al ocaso, entrar la luna,
y con su pluma de sueños dibujar
tu sereno cantar en mi penumbra.

Delicadas noches, cálidos días,
fácil penitencia tu compañía,
nimbo lejano en la cercanía
del dulce reflejo de tu grafía.

Diez Minutos (Efecto Mariposa)

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sábado, 24 de abril de 2010

He plantado una semilla

Planté una semilla.

Cogí unos pedacitos de mi corazón, porque aunque cuarteado y seco, es lo único que me queda para abrigar ternuras, y aloje en su interior esa simiente con la esperanza de que mi corazón la abrazara como si fuera la mano a la que te aferras cuando bajo tus pies el mundo ha cedido hace mucho tiempo.

Y la regué con las mismas lágrimas que marchitaron y desecaron mi sonrisa hasta hacerse filo cortante de alegrías, porque tuve la certeza de que así crecería más fuerte, habiendo probado los amargores que fortifican blanduras.

Y cada mañana esparcí por su tierra diminutos granos de sentimientos pasados, en los que había encapsulado amaneceres sin soledades, diminutos besos con los ojos cerrados, minúsculas caricias de tacto eléctrico, esas imperceptibles miradas que inundan el corazón de sangre, porque tuve el convencimiento de que así se sentiría viva.

Y cada noche velaba su sueño para que no se sintiera sola, y la contaba bellas historias verdaderas con bellos finales inventados, los otros, los reales, me los guardaba para mí. Y la susurraba versos simétricos, asimétricos, de rima asonante, consonante, sin rima, y la tarareaba dulces canciones, porque creí que así aprendería los ritmos y compases que hacen vibrar las almas en suaves frecuencias de dulzuras y deleites.

Y soñé que esa semilla sentía que su mundo era yo, y que fuera de mí la nada ahogaba su existencia.
Y cuando desperté, percibí que en esa semilla había puesto toda mi fe, que ella era mi credo, y que su germinar sería el aliento que le falta a mi alma.

Everything (LifeHouse)

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sábado, 17 de abril de 2010

Mi prisión

Mi prisión no es palpable.
No tiene celdas, ni barrotes, ni puertas, ni ventanas.
Solamente tiene interminables pasillos y, en sus paredes, cuelgan las miles de cuadros de sentimientos que me han llegado a emocionar o perturbar de alguna manera.
Y cada noche los ando y desando como una penitencia eterna que bascula entre la placidez y el dolor.

Mi prisión esta compuesta de esencias, de hedores, de razones, de delirios, de existencias, de ausencias, de certezas, de incertidumbres.

En apariencia, las bondades se equilibran con las maldades, pero en esta cárcel los extremos del brazo de esa balanza no son equidistantes del centro de mi alma. Y ese brazo siempre se alarga hacia la parte infame.
Y se estira para extenderse por todos esos rincones a los que todavía les alumbra un rayo de esperanza, para eclipsarlos con su gravedad infinita, esa que engulle brillos, ese agujero negro de noches sin sueños, de días sin ilusiones.

Estoy perdiendo las pasiones.
Las que tenía se van deshaciendo, y las nuevas se esconden de mí mismo.
Yo soy mi propio carcelero, el que reprime con furia ese deseo de libertad que no se queda en las consecuencias, el que extermina sin remordimientos cualquier atisbo de posibilidad realizable, tejiendo una fina tela de araña que atrapa esos anhelos y los oculta hasta que se evaporan.

¿Cómo he llegado hasta aquí?
Parte ha sido por mi causa, parte han sido mis consecuencias.

Trouble (Coldplay)

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sábado, 27 de marzo de 2010

Seguro que...

Seguro que a veces tú también te has sentido así.
Seguro que a veces tú también has notado que el alma se te escapa sin saber el por qué.
Seguro que a veces tú también has mirado a tu alrededor y has visto el mismo cuadro de siempre, con los mismos matices, siempre grises, con los mismos trazos, siempre diluyéndose en una monótona nube monocromática.

Seguro que tú también te has levantado alguna mañana sin querer abrir los ojos, sin querer amanecer de nuevo en esa periódica indiferencia en la que te sumerges desde el mismo instante en que ves tu cara reflejada en el espejo, y que intentas limpiar con ese agua y jabón que no llega tan adentro, que solamente se queda en la máscara, solamente se queda en la superficie.
Mal intento el de sanear llagas tan profundas con elementos tan insignificantes.

Y cada noche mi desánimo se convierte en pincel que plasma en mi piel todos sus significados, todas sus formas de convergir en desaliento.
Y cuando ves que tienes marcado en tu piel ese tatuaje indeleble, buscas ese láser milagroso que evapore tinturas repudiadas.
Pero no hay milagros, no hay o no se buscarlos. Y la única luz que me llega es la que me resalta más aun ese grabado epidérmico que me acompaña.

Y esa nebulosa que me envuelve poco a poco se va extendiendo aquí y allá, ocultando esas estrellas que, cuando las contemplo, liberan las barreras que me atenazan, dejando mi mente libre para alzar el vuelo hasta ellas.

Desde la última vez que publiqué, os sigo leyendo casi tan asiduamente como antes.
Sigo vuestros escritos porque brillan en mi oscuridad, son mis estrellas fugaces, esas a las que me encaramo para que me hagan escapar de mi destino.

Tengo que pediros perdón porque, al pretender comentar vuestros textos, intento arroparme con una alegría que no tengo, pero sin ella mis dedos se quedan en la tentativa fallida de moverse.

No puedo comentar, no me salen las palabras, seguro que os ha pasado alguna vez.
Se quedan paralizadas, se esconden detrás del corazón porque saben que esas manos que antes las contorneaban con una caricia para hacerlas un poco más bellas y darlas ese impulso para colocarlas en su lugar ideal, ahora están agarrotadas, y no sabrían enlazarlas como antes.
No sabrían amasarlas para ser gratamente sorprendidas, o para ser tiernamente sobrecogidas, o para ser bellamente reconfortadas, y saberos expresar así el sentimiento exacto que me llena al leeros.

La Lista de Schindler (John Williams) [Solo guitarra]

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miércoles, 24 de febrero de 2010

No estoy solo aunque lo parezca.

Me siento contento por una vez en los últimos días.
Hoy me he dado cuenta que no estoy solo.

Me creía rodeado de la nada, me creía vestido de una especie de traje que mantenía una separación clínica con todo lo que me rodeaba, pero no es así.
Mis días se transformaron en bruma gris cuando esa atracción bipolar que gobernaba nuestra vida se disoció en miles de reproches.
Solamente nos quedamos con lo que nos repelía, lo que nos unió se perdió en el olvidó.

Esa bruma la he transformado en coraza, en aduana de peaje insalvable, en impermeable invernadero en donde mi mundo florece con brotes de sueños y de remembranzas.

Pero hoy he visto que, dentro de esta burbuja opaca, estoy acompañado de mi sombra.
Me lleva siguiendo todo el día, fiel, incansable, soportando mi pesadez, mis alegrías y mis penas.
El único problema es que no me habla.
Creo que está deseando que llegue la oscuridad de la noche para desembarazarse de mí por unas horas. Seguro que se alejará sonriendo.

No dejaré ninguna luz encendida cuando anochezca, no sea que mi sombra no se pueda marchar esta noche, y en represalia también deje de acompañarme por el día.

Shadow of the day (Linkin Park)

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sábado, 6 de febrero de 2010

Sueño

Cuando cierro los ojos, mis sentidos se adormecen para soñar que estás con ellos, que estás conmigo, porque es la única forma en la que te pueden tener sin tenerte, que te pueden abrazar sin ni siquiera rozarte.

Y sueñan besarte, saborear el almíbar de tus labios, recorrer todo tu cuerpo para embriagarse en el néctar de tu piel, emborracharse con la etérea esencia que deja en mis labios tu níveo cuello.

Y sueñan oírte, escucharte sin el descanso del silencio, desterrar de este mundo todas las sílabas excepto las tuyas, ser tú mi alfabeto.

Y sueñan mirarte hasta que el parpadeo de mis ojos deba aplazar tu contemplación una milésima de segundo, hasta que tu retrato se quede grabado para siempre en mi retina.

Y sueñan olerte, inspirarte hasta que duelan los pulmones, y maldecir la expiración por alejarte de mí. Sueñan conquistar tu aroma para que recuerde el camino de vuelta.

Y sueñan tocarte, sentir ese cosquilleo cuando tu piel me habla a través de mis dedos, sueñan saber ese código secreto de tacto delicado, casi incorpóreo, de tu envoltura.
Sueñan acariciar la geométrica ternura de tu cuerpo, esa dulce tangencialidad de tu figura, sueñan saberte sin mirarte.

Ojala pudiera borrarte (Maná)

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domingo, 31 de enero de 2010

Nostalgias

Soy imperfecto, pero tengo la firme convicción de luchar por ser lo menos imperfecto posible, y de romper con esas nostalgias que me rompen el alma.

Me erigiré por autonombramiento en mi propio juez.
Seré juez y reo a la vez.
Me condenaré a ser casi persona, a ser vagabundo de corazón, a deambular entre la lluvia de mis recuerdos y el huracán de mis desamores, entre el granizo de mis cobardías y los truenos de mis indecisiones.

Y cuando mi alma esté apunto de ser abatida, purgaré mi condena renegando tres veces de mis recuerdos, errores pasados, errores presentes y probables errores futuros.
Y lo haré sonriendo, para que todos veáis que estaba equivocado, y que mi alma se dirigía sin remisión hacia el abismo sin fondo de la desesperación.

Y volverá a revivir en mí la belleza de todo lo que pase ante mis ojos, porque mi mente desterrará lo obsceno.
Y volveré a evocar mis vivencias, pero tamizadas por un nuevo amanecer, sabiendo añorar los sentimientos, no a las personas, sabiendo que volverán a fluir esas pasiones, y que su nostalgia se verá eclipsada por esa nueva venida.

No sé cuando llegaré al final de este purgatorio.

Esta noche abriré mi ventana para que un gélido viento haga revolotear todos mis escritos, y vayan poco a poco arropando mi cuerpo.
Amaneceré quieto, tirado en el suelo, congelado, rodeado de todos esos trazos nacidos de mi corazón.
En mi último estertor, mi alma hará aletear todos mis textos para poder leerlos al vuelo por última vez.
Y una vez que los haya leído, que los haya vuelto a sentir, solamente necesito que se acuerde de abrazarme, únicamente necesito su abrazo para revivir, para renovar esas nostalgias gastadas.

Caruso (Andrea Bocelli) [Original de Lucio Dalla]

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jueves, 28 de enero de 2010

Frágil

Cuando el corazón se encoje casi hasta desaparecer, a su alrededor queda una herida yerma, con los bordes ensangrentados y abiertos, autofagocitándose, creciendo, expandiéndose poco a poco.

¿Qué hacer?

Te quema por dentro.
Jardín de versos, pétalos de metáforas, incendiados, carbonizados, y en medio de ese paisaje, un negro piano de cuerdas podridas.
Se crea un vínculo invisible en el que cualquier pensamiento toca ese hiriente piano, porque esos ensueños se visten de ella, de sus ojos, de su pelo, y se convierten en las teclas que me golpean por dentro.

Y esas notas ensangrentadas son el alimento de esa herida, como en una espiral en que su principio y final se dan la mano para hacerse infinita.

A veces no pienso en ti.
Es en ese momento cuando me siento frágil, porque es en ese instante cuando en realidad me encuentro vacío.
Es cuando no me queda herida, pero tampoco me queda corazón.

Pétalos Marchitos (David de María)

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sábado, 23 de enero de 2010

Cada vez que te pienso

Cada vez que pienso en ti, mi cordura te rechaza porque sabe la respuesta a todas las preguntas que nunca me atreveré a hacerte, y mi locura te idolatra porque imagino las incontables formas en que me dices "sí" a todas esas preguntas.

Esta dicotomía asimétrica es la que siempre inclina la balanza hacia la prudencia.
Soy un mal ajedrecista, me pierdo entre las miles de encrucijadas y combinaciones que pueden desatar el mover una pieza, y siempre el resultado que pronostico es el mismo, pierdo a la reina, al corazón, a los sentimientos, sin tener en cuenta que también el destino cierra los ojos y se distrae de vez en cuando para poder arriesgar sin perderte de alguna forma.

Cada vez que pienso en ti, un destello de tristeza roza mi corazón, y lo corta con el filo de esa desesperanza que mi cobardía afila cada vez que te veo.
Esa es la misma guadaña que se alza desafiante cuando quiero decirte lo que siento, y trocea cada sílaba de mis titubeantes pensamientos, y las separa, y las amontona en el rincón del silencio, ese que cierro con la pesada llave de mi timidez, ese que tengo repleto de versos escritos sólo para ti.

Cada vez que pienso en ti, te imagino mía.

Adagio para violines (Samuel Barber)

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viernes, 8 de enero de 2010

Etarinyeth

Y nos dio a probar sus exquisitos manjares en una compleja disposición de sabores, que cuando los degustamos se descomponen en caricias para nuestros sentidos, se descomponen en la simple belleza de un universo único.

Y su soplo besó nuestros cansados ojos, y quedaron reflejados en ellos todo el esplendor del lugar en el que su beldad nace cada día.

Y su brisa acarició nuestras mejillas, que se encendieron porque ese rojo fluido que a nuestros cuerpos mantiene, quiso notar su encantadora frescura.

Y sus susurros se colaron por nuestros oídos para contarnos historias que abrigan nuestros corazones y atrapan nuestras mentes hipnotizadas por su cálido canto de sirena.

Y el eco de sus palabras surca la distancia casi infinita que nos separa para sentarse en nuestro hombro, y espera que lo tomemos con nuestras manos e impulsemos su regreso con un beso que llegue suave al origen de su viaje.

Y respiré su dulce aliento de eternos amaneceres, y mis palabras se quedaron inmóviles en mi garganta, queriendo vestirse con su delicada armonía, y con miedo de que al pronunciarse se rompiera el milagro de sentirla.

Light on my shoulder (Susie Suh)

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(Dedicado a Etarinyeth por los premios que me ha otorgado, a parte del más importante y placentero, el de su lectura)
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lunes, 4 de enero de 2010

Y se hizo la luz en ella

Y se hizo la luz en ella.
Y ese brillo traspasaba la frontera de su piel, y sus poros irradiaban esa luz blanca de bendita pureza que impregnaba todo su mundo, y su hermosura se hizo infinita.
Y ese resplandor se deslizo sigilosamente, como un suave manantial, hasta inundar toda su mente, su razón, su existencia.
Y ese fulgor se convirtió en su presente y en su futuro. Ya no tenía pasado, ya no importaba lo acontecido, pues antes no tenía un camino que guiara sus pasos, pues su linda vereda comenzó ese día.

Y aunque, afuera, la noche se tornara tenebrosa, su noche tenía miles de estrellas, pues solamente tenía que cerrar los ojos para notar como miles de minúsculos luceros recorrían todo su ser en un vals comandado por dos corazones, en un vaivén de emociones que pintaban la noche con castillos, príncipes y princesas.

Y así pasaron dos lunas llenas con sus días, pasaron como pasa el tiempo al contemplar la belleza de un cuadro, al descubrir el nacimiento de un arroyo en medio del verdor límpido de la naturaleza virgen. Pasaron entre nubes blancas, donde los sueños se mecen y juegan al escondite.

Y llegó la noche de la segunda luna llena. Y cuando ella, como cada noche, cerró sus ojos, no vio ninguna estrella, y la negrura más aterradora envolvió sus venas, y sintió su cuerpo frío como el hielo.
Y en su huída hacia la salvación solamente deseaba que fuese a ella a la que los sentidos la hubieran abandonado.
Pero en medio de la aséptica frialdad de la habitación de un hospital, sus castillos se derrumbaron, y esos príncipes y princesas que habitaban en sus sueños, la dejaron sola y desolada en medio del latir de un único corazón ahora sin brillo.

Y pasó el tiempo pero no había días, solamente noche, solamente tonos grises, sin risas, sin alegrías, sin música, sin sueños.

Y pasaron cuatro lunas llenas más, y esa última noche, cuando cerró los ojos, pequeños destellos inundaron la enloquecedora oscuridad que la había envuelto hasta ese momento, y fueron dibujando nuevos amaneceres, nuevos días, nuevos sueños.
Y se volvió a hacer la luz en ella.


PD: Dedicado a una persona a la que quiero mucho y que, tras un aborto no deseado, volvió a quedarse embarazada.

Siempre me quedará (Bebe)

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miércoles, 30 de diciembre de 2009

Feliz Nochevieja

Figuras de amor dibujas
En todo lo que realizas,
Las guardo todas con ternura
Intentando hacer mía su dulzura,
Zambulléndome en ellas hasta llegar el alba.

Navego en un barco sin rumbo
Oculto en tu dulce mirada,
Camino por el borde de tus ojos
Henchido de su luz sagrada,
Esperando, en un descuido,
Viajar hasta tu mente adorada,
Introducirme en tus sueños
Encarcelado por tu magia,
Jugar con tus pensamientos,
Amándote hasta que comience el alba.

Es mi forma vertical de desearos feliz nochevieja a todos, y que el 2010 sea un año estupendo para todos.

Last Chrismast (Wham)

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miércoles, 9 de diciembre de 2009

Cuando llueve

Miro a ese cielo gris pálido de tormenta, como si alguien hubiera borrado a medias un dibujo pintado a carboncillo.
Me pierdo en su insipidez como si estuviera observando una vida sin altiplanos, una vida casi en línea recta, sin esos ritmos punzantes de los corazones que palpitan.
Y siento sus lágrimas, su lamento por no ser ni cielo claro ni tormenta cerrada, por no estar en algún extremo, por no ir de uno a otro final, por no moverse, revolverse o conmoverse.

Cuando esas finas gotas tocan mi cara las hago mías, resbalando por mi piel, haciéndome sentir su dolor.
En ese momento cierro lentamente los ojos y creo ser un pintor de sueños.
Mis herramientas son las acuarelas que guardas en tus manos, tus ojos, tus labios y tu piel.

Con tus manos toco esos celajes cenicientos para deshacer su nebulosa opacidad, que con resignada lentitud van desapareciendo en un fondo cada vez más azulado.
De tus ojos robo una brizna de su esférico resplandor y lo lanzo muy alto para que permanezca en su trono de adoraciones terrenas y celestes.
Con tu delicada piel pinto una playa de fina y nacarada arena, interminable paseo que solamente concluye donde empiezan tus labios.
Con tus labios de rocío dibujo un sereno mar de dulces olas. Cada ola es un suave beso, un tibio escalofrío en la calidez de tu sonrisa.

Abro los ojos y detengo el tiempo en medio de este cuadro multicolor de encantadoras texturas, de interminables días, de primaveras eternas.
Ese tiempo que retengo es todo lo que no tengo, no es su período, no tengo el reflejo de ese cuadro mágico, su contenido, su magnitud, su cálido resplandor.

Here without you (Three Doors down)

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